Descontento

En el comedor de nuestra casa de la misión en Lusaka (Zambia) está colgado en la pared la declaración de la misión: (en ingles: mission statement). Nunca puedo pasar por allá con calma. Leo el texto de nuevo: „(…) Creemos que estableciendo el diálogo con diferentes religiones y culturas, seamos capaz de construir un mundo más fraterno basado en la justicia y la unidad”. Lo que más me molesta es la palabra „más”.

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Ludwig von Mises († 1973), economista austríaco, dice que toda acción humana tiene un propósito. Él era un agnóstico, pero no le importaba que la acción humana en el ámbito económico también fuera dirigida para los propósitos metafísicos. Me sorprende que, los Verbitas en Zambia se pusieran metas que no van más allá del horizonte terrestre. Los partidos de izquierda creen que en la base de la justicia social construirán un nuevo orden en el mundo. Los Verbitas en Zambia quieren que sea sólo un poco más fraterno.

En la entrada del seminario en Pieniezno (Polonia) hay una figura de Cristo, que envía a sus discípulos a los confines del mundo con la Buena Noticia. Hasta hoy lo recuerdo muy bien. Fue como nuestra “de Pieniezno” „mission statement”. El objetivo era claramente colocado y limitaba sólo al cielo. Con un final tan sobrenatural, el misionero elige las medidas apropiadas para su aplicación. En el mundo visible no son abundantes, por lo que la acción del Verbita – al igual que cualquier otro empresario – está sujeta a riesgos e incertidumbres.

El misionero que confía en Dios para todo, no debe ser liberado de dicha acción, pero, en Zambia es diferente. Casi todos viven del presupuesto, que viene cada año desde Roma. Nadie piensa en ganar dinero. La palabra “ganar” a menudo se asocia solamente con la codicia. ¿La Biblia no dice que el obrero merece su salario? (cf. 1 Tm 5,18). La persona promedio trabaja primero, y a continuación, recibe un salario, del cual debe sostenerse y realizar sus sueños. Del mismo modo el empresario en primer lugar, tiene que invertir, luego, el beneficio viene después. El Verbita en Zambia viven en un mundo irreal. En primer lugar, recibe dinero para el sustento anual, y luego organiza un plan de acción. Este invertido orden del estado natural de las cosas, trae consigo ciertas consecuencias.

Hace seis años llegué a Zambia. Anteriormente, estaba en Botswana. Siendo la misma provincia, la realidad era completamente diferente. En la casa de la misión de las hermanas Siervas del Espíritu Santo en Livingston quería usar el Internet. „¿Puedo revisar mi correo?” – Le pregunté con timidez. „No tenemos Internet” – escuché la respuesta corta – „es demasiado caro, y estamos en solidaridad con los pobres.” Después no me sorprendió ver que en el refrigerador de nuestra casa en Lusaka, por lo general sólo había un frasco de mermelada multifrutal.

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De San Arnoldo Janssen aprendí, que el misionero debe utilizar todos los medios disponibles y posibles para anunciar la Buena Noticia. Es por eso que durante su vida fue fundada en Steyl la imprenta más moderna en Holanda. Cuando nuestro fundador estaba muriendo, la Congregación contaba con más hermanos que los padres. Ellos eran los pilares logísticos de la misión Verbita. Hoy en día, las proporciones se invirtieron drásticamente. ¿Por qué? Creo que nos falta un objetivo claramente definido, y la Congregación cada vez más parece una organización no gubernamental que se mantiene con las subvenciones del gobierno, y no de su propio trabajo.

Los creadores de la declaración de misión son hermanos, cuyo horizonte mental fue designado por el presupuesto de la Congregación cortado cada año. Por esta razón, en el texto aparece la palabra „más”, ya que probablemente habían dejado de soñar con ganar el mundo para Cristo. La vida ahorradora y la austeridad no es suficientemente buena idea. La mejor manera de salir de la pobreza – como escribió Mises – es el trabajo y la multiplicación del capital. Ahorrar solamente no es suficiente. El problema es que al vocabulario Verbita desafortunadamente invadió el término „basta estar” que caracteriza a nuestra actividad misionera, dicho de otra manera: estancamiento.

Pero y ¿cómo poder cambiarlo? Mises dice que el hombre actúa sólo cuando no está satisfecho con el estado en que se encuentra, y al mismo tiempo cree que es capaz de cambiar para mejorar. No sé cómo se sienten mis cohermanos, pero yo me levanto todos los días descontento.

Traducción: P. Mariusz Mielczarek SVD

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Komunikaty SVD, Abril 2016, p. 16-17.

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